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Marzo 19, 2014 VIEW POST

hola. me encanta este tumbrl. muchas gracias por cada palabra. una pregunta, como responderias a alguien que te dice "estas grande para tener un amigo imaginario?" me rodea mucha gente atea y casi siempre hacen acotaciones asi.

Anónimo

Marzo 15, 2014 VIEW POST

Cartas a mis enemigos.

He aprendido que nadie sabe lo que tiene, hasta que llega a los pies de Cristo, y yo… No fui la excepción. Aprendí que es muy hermoso orar y pedirle a Dios que nos haga conforme a su voluntad, pero no llegamos a entender la magnitud de nuestras palabras, hasta que nos encontramos en pleno proceso de purificación y santidad.

Yo creía que mi vida no necesitaba muchos cambios; tengo el privilegio de hablar con Dios y que Él me hable a mí, Él me revela cosas, me da palabra para mis demás hermanos que necesitan aliento; pensaba que yo no estaba tan mal… Además manejo cuentas en las redes sociales con muchísimos seguidores, tengo dones otorgados por Dios y blablabla. Pero un día, me di cuenta que lo que yo creía, no es exactamente lo que Dios sabe. Ahora que lo pienso creo que Él me veía como el fariseo que “oraba” en la terraza jactándose de lo que supuestamente él no era. Me di cuenta que mi corazón estaba herido, maltratado y se sentía muy humillado, y que lo único que había en mi era el rencor y la ira de querer renegar por todo y por todos.

Siempre recordaré la exhortación de Pablo en 1 Corintios 10:12 “Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga.” Y vaya que yo caí, muchas veces de hecho… Nunca faltó que en mi debilidad estaba mi enemigo señalándome, burlándose, llamándome hipócrita, insultándome y todo lo demás, y yo, ciega por lo tenía mi corazón, creía que mostrándome más brava, haciéndole ver que mi corona de princesa, que mis palabras, que “MIS”… que lo que yo haga, sería suficiente para que aleje de mi vista, pero ¿Saben qué hacían mis enemigos? Se burlaban en mi cara y lo hicieron una y muchas veces, entonces empecé a pensar en que cuál era el propósito de ser hija de Dios, si aún así Él iba a dejar que me insulten y me lastimen y esa fue la puerta que yo deje abierta para que la duda entre a mi corazón… Llegué a tal punto de no orar a Dios, sino renegar del porque Él permitía que todo esto me pase, un día le dije “Yo quiero alejarme y tu no me dejas” ahora que pienso en mis palabras, imagino a Dios desde tu trono riéndose de mi diciendo “Talita, mis planes no son ni la mitad de tus pensamientos, querías que mi amor abunde en tu corazón, bueno, eso hago”.

Aquel tiempo en que me di cuenta que solo era un manojo de resentimiento e ira, tenía etapas en que a veces estaba bien y otras solo quería explotar de ira, bipolar dirían algunos, no… Falta de perdón diría Dios, y solo decía “¿Cómo quieres que ame a mis enemigos, aquellos que quieren matarme? No puedo hacer eso, mejor quítalos de mi camino, eso sí puedes hacer” Altanera hasta lo último, sin querer dar mi brazo a torcer. Y ahí estaba Dios mostrándome su amor, su paciencia y su misericordia todos los días. Ya desesperada por mis lapsos de inestabilidad emocional, sentía que eso no era una vida, sin paz, sin libertad, sin nada en el corazón… Titulé este escrito “Carta a mis enemigos” porque de no haber sido por todo lo que dijeron e hicieron contra mí, no podría haberme dado cuenta de lo que había en mi corazón, y aunque el plan de ellos siempre será destruirme, el de mi Dios es mucho más grande, ellos solo fueron las piedras que Dios usó para moldearme.

Desperté cierta mañana y aquella ocasión que quisieron hacerme dudar de las promesas de Dios, ese día en especial, mi “yo” altanera que creía que sus palabras eran suficientes, ella ya no estaba… Sino que habló una mujer distinta, ese día mis palabras hacia mis enemigos eran de humillación, mansedumbre, paciencia y en especial amor. Ese día ya no oraba para que quite a mis enemigos de mi camino, sino para que con su amor, Dios quebrante sus corazones y los traiga a sus pies. Ese es el amor de Dios, ese es su amor en mí.

- Escrito por Edificada

Marzo 12, 2014 VIEW POST